El cuerpo como sede de la subjetividad mientras suenan los laberintos internos

Autores/as

  • Pilar de León UBA

DOI:

https://doi.org/10.34096/teatroxxi.n40.14881

Resumen

Cuando uno sale de ver Rota de Natalia Villamil,  actuada por Diana Bresque[1], bajo la dirección de Marcel Sawchik, surgen preguntas que estallan en el alma: ¿quién puede entrar en los laberintos de una mujer destrozada por la monstruosidad de un hijo femicida?, ¿quién puede imaginar siquiera el sentido de la vida y de la muerte en ese momento inaudito? Actriz y Director logran que ese íntimo infierno penetre en nuestro cuerpo y nos retuerza, nos invada, nos perfore y nos intime a sentir asco y amor a la vez. Porque una madre cuando pare lo único que siente es esperanza, íntima esperanza de haber traído a este mundo un ser único. Y cuando la vida la cachetee, cuando “la luna salga de día”, cuando no haya grito que pronuncie lo real, cuando solo el miedo y la ira descubran el dolor y el asco... será el momento de quebrarse por dentro para siempre.

 

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Publicado

2024-06-26

Número

Sección

Teatro en Argentina

Cómo citar

El cuerpo como sede de la subjetividad mientras suenan los laberintos internos. (2024). Teatro XXI, 40. https://doi.org/10.34096/teatroxxi.n40.14881