Heteróclito y multiforme: debates y propuestas para analizar discursos

Círculo de Análisis de Lenguaje en Uso (2023).
Buenos Aires: Editorial de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
314 páginas. ISBN 978-987-8927-81-7.

Daniela Iannini

Universidad de Buenos Aires, Argentina
dani.iannini@hotmail.com

Abordar el lenguaje en uso implica reconocer su complejidad y la multiplicidad de enfoques teórico-metodológicos posibles. El libro Heteróclito y multiforme: debates y propuestas para analizar discursos —título que rinde homenaje a Saussure, aludiendo a su concepción del lenguaje como objeto de estudio inabarcable— asume este desafío desde una posición crítica. El Círculo de Análisis del Lenguaje en Uso (CALU) no solo sitúa en el centro la materialidad del lenguaje en acción, sino que lo hace al mismo tiempo que propone un diálogo crítico en torno a los modos de estudiarlo. Lejos de ofrecer una mirada unívoca, el texto reúne una pluralidad de voces y perspectivas que tensionan los límites tradicionales del análisis discursivo.

El libro surge del trabajo colectivo de un grupo UBACyT que analizó las transformaciones de lo político (el entramado social de la ciudadanía) y la política (instituciones y representación) en la Argentina pos-2001, retomando la distinción conceptual de Rosanvallon (2003). Los capítulos exploran estas dinámicas desde múltiples enfoques teórico-metodológicos, destacando que el desacuerdo entre perspectivas enriquece el debate y mantiene abiertas las interpretaciones. El prefacio invita a lx lectorx a interactuar críticamente con los textos, sugiriendo lecturas no lineales: seguir las secciones temáticas, reagrupar capítulos o construir recorridos según intereses. Se enfatiza que el libro no es un producto cerrado, sino un espacio de diálogo que estimula conclusiones propias.

El recorrido del volúmen se estructura en tres secciones, comenzando por “Convencer y persuadir”, dedicada a explorar cómo el discurso político construye representaciones a través de estrategias multimodales. Los tres capítulos que la integran —enfocados en el debate por la ley IVE (Martínez Romagosa y Zukerfeld), las campañas gráficas sobre meritocracia (Hellín) y el uso del Instagram de Mauricio Macri durante 2019 (Nudelman)— analizan dispositivos retóricos y visuales que buscan influir en audiencias. Estos trabajos no se limitan a describir técnicas persuasivas, sino que desentrañan cómo operan en contextos específicos: desde la resignificación de la política en disputas legislativas hasta la vinculación del consumo con valores individualistas en piezas publicitarias. Al priorizar materialidades concretas (debates parlamentarios, redes sociales, gráficas callejeras), las investigaciones revelan un denominador común: la política, incluso en formatos innovadores, se sigue articulando alrededor de ejes tradicionales como la disputa por la definición de conceptos clave o el llamado a la movilización de votantes.

Esta sección dialoga críticamente con perspectivas teóricas que interpretan la adaptación digital como síntoma del ocaso de la política institucional (Castells 2008, Caruso 2017, Gallardo Pauls 2018). Por ejemplo, el análisis de la campaña de Macri en redes (Nudelman) muestra que, aunque las plataformas digitales introducen nuevos lenguajes (memes, stories efímeras, entre otras), su objetivo último —construir una imagen de cercanía para legitimar agendas— replica lógicas de la comunicación política clásica. De manera similar, el estudio de Hellín sobre mensajes meritocráticos en el espacio público demuestra cómo estos refuerzan narrativas hegemónicas, asociando éxito individual con esfuerzo personal, mientras ocultan desigualdades estructurales.

Lo que emerge de estos análisis es una tensión productiva entre lo nuevo y lo persistente. Las tecnologías reconfiguran formas (inmediatez, hipervisualidad, interacción), pero los nes —disputar sentidos públicos, imponer agendas, delimitar roles del Estado— mantienen su centralidad. Esta mirada matizada desafía tanto el determinismo tecnológico (que ve en lo digital una ruptura radical) como el conservadurismo teórico (que ignora las transformaciones en las materialidades discursivas). Al contrastar ejemplos concretos con marcos conceptuales, la sección invita a repensar categorías como “innovación” o “tradición”, mostrando que lo político se reinventa en la paradoja: se nutre de soportes emergentes para perpetuar —e incluso cuestionar— órdenes establecidos.

La segunda sección, “Tensiones al interior de la política”, integra cuatro estudios que analizan conflictos políticos en torno a la educación, la memoria histórica y el espacio urbano. Julia Zullo examina en el programa infantil Zamba la construcción del pasado reciente dirigida a audiencias infantiles; Alana Venturini aborda los discursos de Cambiemos sobre reformas educativas vinculadas a ideales meritocráticos; Gilda Zukerfeld explora el mobiliario urbano como dispositivo discursivo tridimensional y Alejandro Raiter con Julia Zullo cuestionan la supuesta neutralidad de la educación. Estos trabajos demuestran que los discursos institucionales —ya sean pedagógicos, urbanísticos o memorialistas— no solo reflejan tensiones sociales, sino que las activan: imponen narrativas sobre identidad, redenen el uso del espacio público y disputan el sentido de la historia.

Así, lo político se materializa en ámbitos aparentemente neutrales, como un cuento infantil como La Cigarra y la Hormiga o un bolardo que regula la circulación en la vía pública. En línea con Voloshinov ([1929] 2009), quien afirma que todo discurso está atravesado por tensiones ideológicas, los análisis aquí reunidos subrayan la imposibilidad de neutralidad. Las representaciones del pasado en Zamba (Zullo), los perfiles de egresadx promovidos por Cambiemos (Venturini) o el mobiliario urbano estudiado por Zukerfeld (que condiciona prácticas mediante diseños restrictivos) evidencian un patrón común: cada elección —discursiva o material— proyecta una visión del mundo con consecuencias concretas, ya sea naturalizar la precarización laboral bajo la retórica del mérito o delimitar qué cuerpos pueden habitar el espacio público. Estas representaciones, aunque se presentan como consensuadas (la historia “enseñada”, el mérito “incuestionable”), generan disputas como los debates sobre la última dictadura o las críticas de La Libertad Avanza a Zamba.

El valor de esta sección radica en desnaturalizar dicha apariencia, revelando cómo la ideología se inscribe en materialidades aparentemente neutras —desde dibujos animados hasta bancas de cemento— para pretender hegemonizar significados. Al hacerlo, los capítulos no solo exponen mecanismos de dominación simbólica, sino que interpelan a la investigación académica como práctica crítica: desarmar lo dado para mostrar que hasta el gesto más cotidiano (sentarse en una plaza, leer un cuento) es un terreno en disputa.

En la sección final, “Reflexiones”, los capítulos de Hernández y Testoni —sobre entrevistas semiestructuradas— y de Rocío Flax —acerca de los límites y aportes del Análisis Crítico del Discurso (ACD)— abordan desafíos centrales para la investigación en lenguaje. Ambos trabajos cuestionan la neutralidad metodológica al proponer enfoques interdisciplinarios que integran dimensiones sociales y cognitivas, mientras reflexionan sobre cómo evitar reduccionismos al estudiar fenómenos discursivos. Flax, en particular, examina el diálogo entre el ACD y la Lingüística Cognitiva, argumentando que este cruce permite ampliar los marcos analíticos sin perder de vista la complejidad contextual.

Esta sección no solo problematiza herramientas teórico-metodológicas, sino que realiza una meta-reflexión sobre la práctica investigativa misma. Un eje clave es la crítica al mito objetivista: la ilusión de que lxs analistas pueden estudiar discursos desde una posición aséptica, como si sus propias representaciones no estuvieran mediadas por ideología. Frente a esto, los capítulos enfatizan la necesidad de asumir el lugar situado de quien investiga, evitando tanto la trampa de proyectar supuesta objetividad sobre el corpus como el uso acrítico de categorías analíticas. El aporte aquí es doble: por un lado, se ofrecen vías para integrar perspectivas (como la Lingüística Cognitiva junto al ACD) sin simplificar los fenómenos; por otro, se interpela a lxs investigadorxs a mantener una consciencia crítica sobre sus propios marcos interpretativos. Esto es crucial en un campo donde, paradójicamente, suele denunciarse la ideología en los discursos ajenos mientras se naturaliza la propia.

En síntesis, los capítulos de este libro trascienden sus aportes explícitos enmarcados en su área de experticia al desplegar líneas de investigación interdisciplinares emergentes a partir de los casos estudiados. Estos ejes, como la disputa por la significación de la “política”, la representación del pasado reciente en animaciones, la noción de “adoctrinamiento” en literatura infantil, el perfil del egresadx como sujeto moldeable ante la precarización neoliberal del trabajo, o el uso estratégico de redes sociales por parte de guras políticas, ofrecen insumos tanto para el análisis discursivo como para campos anes (sociología, ciencia política, entre otros). Dichos temas, además, dialogan con fenómenos actuales: desde el ascenso de guras “anti-establishment” como Javier Milei —cuya retórica combina anarco-capitalismo, revisionismo histórico sobre la dictadura y oposición a la ESI, tildándola de “adoctrinamiento”— hasta debates globales sobre populismo y comunicación digital.

Otro gran acierto de Heteróclito y Multiforme es que no sólo interpela a especialistas, sino que brinda claves accesibles para quienes, sin formación específica en lingüística, buscan comprender mejor la complejidad simbólica de estos tiempos. Cada autorx articula su expertise particular con discusiones colectivas sobre metodología y teoría, logrando un equilibrio entre diversidad temática y coherencia analítica. Así, el libro funciona como una ventana a la praxis de la investigación del lenguaje en uso: muestra cómo se construyen marcos interpretativos, se debaten límites disciplinarios y se integran críticamente perspectivas.

Por último diremos que un rasgo distintivo de este volúmen es su heterogeneidad articulada. Frente a compilaciones que oscilan entre la mera acumulación de textos inconexos y la imposición de un enfoque único como panacea metodológica, este libro opta por un camino intermedio: los capítulos comparten una base común —el análisis del lenguaje en uso—, pero exhiben abiertamente sus tensiones internas, decisiones teóricas y desafíos no resueltos. Lejos de ofrecer recetas mágicas, invitan a lxs lectorxs a participar activamente en estos debates, cuestionar certezas y asumir que la investigación rigurosa exige, ante todo, diálogo constante y revisión crítica.

Bibliografía

» Castells, M. 2008. La comunicación y el poder. Madrid: Alianza Editorial.

» Chouliaraki, L. y Fairclough, N. 1999. Discourse in late modernity: Rethinking Critical Discourse Analysis. Edimburgo: Edinburgh University Press.

» Fairclough, N. 1992. Discourse and social change. Cambridge: Polity Press.

» Gallardo Pauls, B. 2018. La política en la era de las redes sociales. Buenos Aires: Paidós.

» Kress, G. y van Leeuwen, T. 2006a. Reading images: The grammar of visual design. 2ª ed. Londres: Routledge.

» Kress, G. y van Leeuwen, T. 2006b. Multimodal discourse: The modes and media of contemporary communication. Londres: Arnold.

» Pêcheux, M. 2016 [1975]. Análisis automático del discurso. Madrid: Akal.

» Rosanvallon, P. 2003. La democracia inalcanzable. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

» Voloshinov, V. 2009. Marxismo y filosofía del lenguaje. Madrid: Alianza Editorial.